junio 15, 2009

La colina del musgo...de "enclaves de mi vida"

Curiosa denominación para un enclave que no era colina y tenía muy poco musgo. Actualmente ya no existe más que en el recuerdo de los pocos que la bautizamos debido a la presión constructora. En sí no era un lugar demasiado interesante, claro que para unos niños con imaginación era el sueño que esperabas reencontrar fin de semana a fin de semana para revivir sinfín de aventuras. Entre campos donde los payeses vecinos sembraban y recolectaban el trigo, quedaba un curioso terreno, probablemente al margen de las propiedades, o poco rendible como cultivo. El caso es que aquellas pocas fanegas de tierra reunían unos pinares, encinas, rocas que nos parecían descomunales y se convirtieron en nuestro Stonehenge particular. La diferencia de nivel entre un campo de trigo y el adyacente le daban una peculiar orografía al islote que nos permitía múltiples juegos: isla perdida en el océano, territorio bélico en conflicto, frente de batalla, país misterioso y remoto, planeta extraterrestre en exploración, nuestro limitado mundo en fin...

El nombre creo que se lo dio mi primo Felito que poseía una desbordante imaginación a la vez que suficiente edad, 10 años, como para sentir que era algo así como nuestro jefe. De todas maneras como todos lo nombres que tienen éxito, jamás nadie puso en duda que era nuestra colina del musgo y que ese nombre se lo habíamos puesto nosotros. Recuerdo con orgullo y nostalgia cuando pocos años antes de desaparecer como tal oí a unos chiquillos dirigirse hacia ella nombrándola de nuestra manera y pensé que a veces las cosas sencillas pueden hacerte muy feliz. De hecho en muchas ocasiones recuerdo aquellos momentos felices de mi vida, recuerdo los juegos con mis hermanos y creo que es en esos instantes cuando se establecen lazos que perduran indefectibles en el tiempo.


ñT-1987

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Agradecido por tu comentario...